Elegir una cama hospitalaria no es tan sencillo como parece. Detrás de cada modelo hay decisiones de ingeniería que afectan directamente a la comodidad del paciente, la eficiencia del personal sanitario y la durabilidad del equipo a lo largo de los años.
Una cama moderna y funcional no se define solo por su aspecto: se define por un conjunto de prestaciones técnicas que marcan la diferencia en el día a día de un centro sanitario.
En Armisen Care llevamos años asesorando a centros y familias en la elección de equipamiento que responda a necesidades reales, no solo a catálogos atractivos.
Sistema de elevación: tijera vs. columna
El mecanismo de elevación determina cómo sube y baja la superficie de descanso, y tiene un impacto directo en la estabilidad, el rango de altura y el mantenimiento a largo plazo.
Los dos sistemas más extendidos en nuestra gama de camas hospitalarias son el de tijera y el de columna, y cada uno tiene ventajas claras según el contexto de uso.
El sistema de tijera utiliza un mecanismo cruzado que eleva la cama de forma uniforme. Su principal ventaja es la estabilidad lateral, ya que distribuye el peso de manera equilibrada. Sin embargo, suele ofrecer un rango de altura más limitado y puede ser algo más ruidoso con el paso del tiempo.
El sistema de columna emplea uno o varios actuadores verticales que permiten un rango de elevación mayor, a menudo desde los 40 cm hasta más de 80 cm. Esto facilita tanto el trabajo del personal de enfermería como las transferencias del paciente a silla de ruedas.
En hospitales de agudos y residencias con alta rotación de pacientes, este sistema se ha convertido en el estándar preferido.
Planos de articulación: Fowler, Trendelenburg y Anti-Trendelenburg
Una cama hospitalaria funcional debe ofrecer varios planos de articulación para adaptarse a distintas situaciones clínicas. La posición Fowler permite inclinar el respaldo entre 15 y 90 grados, lo que facilita la respiración en pacientes con problemas respiratorios y reduce el riesgo de aspiración.
La posición Trendelenburg inclina todo el plano de la cama con la cabeza más baja que los pies. Su opuesta, la Anti-Trendelenburg, eleva la cabecera respecto a los pies y resulta útil en cirugía abdominal y para reducir el reflujo gastroesofágico.
Ambas posiciones deben activarse de forma eléctrica, con controles accesibles tanto para el paciente como para el profesional sanitario. Todos nuestros modelos permiten combinar estos planos para ofrecer configuraciones muy específicas para cada caso clínico.

Tipos de barandillas: abatibles, deslizantes, etc.
Las barandillas son un elemento de seguridad crítico, y su diseño ha evolucionado mucho en los últimos años. En nuestra sección de camas articuladas con barandillas encontrarás los distintos tipos disponibles:
- Barandillas abatibles: se pliegan hacia abajo y quedan ocultas bajo el nivel del colchón. Muy utilizadas en plantas de hospitalización general.
- Barandillas deslizantes: se desplazan verticalmente para un ajuste parcial de la altura.
- Barandillas de segmento partido: dividen cada lateral en dos secciones independientes, permitiendo bajar solo la mitad superior.
- Barandillas integradas en la estructura: forman parte del chasis y cumplen normativas más estrictas de seguridad contra atrapamientos.
La normativa europea EN 60601-2-52 establece requisitos específicos sobre las distancias entre barrotes y la resistencia de las barandillas.
Ruedas y sistema de frenado centralizado
Las ruedas de una cama hospitalaria determinan la maniobrabilidad en pasillos estrechos, ascensores y quirófanos. Una cama de tamaño estándar pesa entre 100 y 150 kg vacía; con el paciente, el colchón y los accesorios, el peso total puede superar los 250 kg.
Las ruedas de 150 mm de diámetro son las más habituales en camas de gama alta. El material también importa: las ruedas de poliuretano ofrecen un buen equilibrio entre durabilidad y silencio, algo que el personal de turno de noche agradece especialmente.
El frenado centralizado es una prestación que debería ser innegociable. Con un solo pedal o palanca, se bloquean las cuatro ruedas simultáneamente, lo que ahorra tiempo al personal y reduce el riesgo de que la cama se desplace durante procedimientos o transferencias.
Facilidad de limpieza y desinfección

En un entorno donde las infecciones nosocomiales representan un problema real, con tasas que en España rondan el 7 % según datos del EPINE, la facilidad de limpieza de la cama no es un aspecto secundario. Es una característica funcional de primer orden.
Los materiales que utilizamos en nuestros modelos resisten productos desinfectantes agresivos sin deteriorarse. Las superficies lisas, sin juntas visibles ni recovecos, permiten una desinfección más rápida y eficaz.
Los cabeceros y pieceros desmontables sin herramientas agilizan los protocolos de limpieza terminal, que se aplican tras cada alta.
Complementar la cama con un colchón antiescaras adecuado completa el sistema de protección del paciente encamado. Una cama hospitalaria moderna se define por la suma de sus prestaciones, y ninguna de ellas funciona de forma aislada.
Si estás buscando equipamiento que cumpla con estos estándares para tu centro u hogar, contáctanos y nuestro equipo te asesorará para encontrar la solución que mejor se adapte a tu caso.

