En Armisen somos especialistas en camas de cota 0 que minimiza los daños en caso de caídas y garantiza la integridad física del paciente. Esta cama también proporciona comodidad al paciente, ya que no tiene sujeciones que puedan apretar o molestar.

Las personas que padecen demencia, especialmente aquellas con enfermedades como el Alzheimer, tienen un mayor riesgo de sufrir caídas. La demencia afecta negativamente las capacidades cognitivas, lo que a su vez afecta el equilibrio, la propiacepción y la orientación, aumentando las probabilidades de caídas tanto al caminar como al estar sentados o acostados.



Una consideración importante al elegir una cama cota cero o para una persona con Alzheimer es la facilidad de entrada y salida. Las camas articuladas pueden ser una excelente opción porque pueden ajustarse para que la persona pueda entrar y salir de la cama fácilmente. Además, estas camas también pueden ajustarse para que la cabeza y los pies se levanten, lo que puede ser útil para aquellas personas que experimentan problemas respiratorios durante la noche.

También podrá encontrar en nuestra tienda todo tipo de camas articuladas según la necesidad:

Camas articuladas
Camas hospitalarias
Camas para personas mayores o ancianos
Camas para personas enfermas
Camas articuladas con barandilla
Camas con carro elevador
Camas articuladas eléctricas

Los pacientes con demencia causada por enfermedades como el Alzheimer también experimentan problemas para conciliar el sueño. El síndrome del Ocaso es un problema geriátrico común en estos pacientes, que se caracteriza por una mayor ansiedad, confusión, irritabilidad e incluso alucinaciones. Esto se debe a que el ritmo biológico se ve afectado por las alteraciones cognitivas, lo que dificulta la capacidad del paciente para reconocer la hora de dormir o despertarse. Como resultado, los pacientes con demencia también pueden experimentar agotamiento, sonambulismo, agitación nocturna e inquietud, lo que aumenta aún más el riesgo de caídas.

La cama de cota 0 es una excelente opción para garantizar el bienestar de los pacientes con problemas cognitivos que representen un riesgo de seguridad diario. Además, también existen camas geriátricas que ofrecen otras características y beneficios específicos para pacientes de edad avanzada.

La cama de cota 0 también ofrece otras ventajas, como la posibilidad de incorporar un sensor de cama que alerta al cuidador si el paciente se levanta o se mueve. Esto evita la necesidad de utilizar sujeciones y brinda una mayor seguridad. También es posible agregar barras laterales para aumentar la seguridad.

Es importante recordar que cada persona con Alzheimer es única y puede tener necesidades y preferencias específicas. Por lo tanto, es importante consultar con un profesional de la salud para obtener recomendaciones específicas sobre qué tipo de cama puede ser la mejor para la persona en particular

Además de la seguridad, las camas bajas o de cota cero también ofrecen muchas ventajas en el cuidado diario de los pacientes con Alzheimer. Estas camas permiten una fácil y cómoda transferencia de los pacientes, lo que es especialmente importante cuando necesitan ser movidos o cambiados de posición para prevenir llagas o infecciones. También son ideales para pacientes con movilidad reducida, ya que pueden subir y bajar de la cama de manera segura y sin esfuerzo.

Además, las camas para enfermos con alzheimer, que también pueden ser bajas o de cota cero ofrecen una mayor accesibilidad para los cuidadores, lo que facilita la atención diaria del paciente. Los cuidadores pueden sentarse en el borde de la cama con más facilidad para realizar tareas como administrar medicamentos, ayudar con la higiene personal o simplemente interactuar con el paciente. Además, la baja altura de la cama permite una mayor cercanía y contacto físico, lo que puede ser muy beneficioso para el bienestar emocional del paciente.

Es importante mencionar que aunque las camas bajas o de cota cero son especialmente útiles para pacientes con Alzheimer debido al riesgo de caídas, también pueden ser beneficiosas para pacientes con otras enfermedades o condiciones médicas que afectan su movilidad o equilibrio. En cualquier caso, la elección de una cama adecuada debe basarse en las necesidades individuales del paciente y en la evaluación de un profesional de la salud capacitado.